La clase empezó con una charla/puesta en común de nuestros avances, nuestras experiencias y nuestras dudas respecto al tema de la innovación.
A través de un recorrido por los artículos del Profesor Carballo leídos hasta ahora, hemos ido aclarando y fijando las bases estructurales que cada proyecto innovador debe de tener. Los puntos fundamentales son tres:
a) Horizonte: el proyecto tiene que ser complejo y hay que pensar a largo plazo unos objetivos planteados a partir de esta perspectiva. Además se tiene que buscar el sentido de lo que se quiere hacer, de algo que motive. En resumida cuenta el horizonte tiene que ser atractivo.
b) Sub-proyecto de calidad: el sistema necesita que se abarque el proyecto desde múltiples niveles organizativos para que la empresa haga las cosas de manera consciente. Tiene que saber porque y como “quiere hacerlo así”.
En este marco se empieza por las certificaciones ISO (International Organization for Standardization), se pasa por el TQM (Total Quality Management) que pretende diferenciar la organización de las otras y es una manera de vivir el trabajo más comprometida, con un proyecto detrás para que se pueda perseguirlo. Finalmente el QWL (Quality of Work Life) asegura la calidad de vida en el trabajo, situándose en una posición diferente hacia una transformación social.
c) Programa de comunicación: por un lado ha de darse la información y por el otro la intercomunicación, requisito básico para generar la calidad. Hay una fuerte diferencia en la origen de un proyecto:
- si se hace desde arriba es el jefe que tiene la idea y que la pone en marcha,
- si se hace desde abajo, aunque implique tiempo y mucho trabajo por parte de toda la organización permite que ésta misma se integre en el proyecto. De tal forma es más duradero y fructuoso porque la innovación parte desde la necesidad, desde el cliente. Los proyectos que tienen sentido para todos tienen mucha más práctica que teoría y se basan en la comunicación.
Estos factores son decisivos, pero también tiene que haber una re-forma de la dirección, cuyas características tienen que ser una gestión ligera, coordinadora, integradora, que mucho escucha y menos aporta. Hay que re-educar. Los procesos de supervisión sirven para mantener la calidad y motivación de la gente, para dar una continuidad.
Ejemplo de un proyecto innovador tratado desde dos diferentes perspectivas son los Presupuestos Participativos planeados en el foro de Porto Alegre. Cuando se pensaron y aplicaron desde abajo tuvieron éxito, mientras que si se aplican desde arriba parecen ser una limitación, un control y pierden su sentido original.
Concluimos el discurso distinguiendo entre emprender e innovar. El primer término implica un proceso puramente empresarial y presupone una mera puesta en marcha, mientras que el segundo es un proceso mucho más democrático.
Recordamos entonces:
Cliente y necesidad... demanda y área de necesidades compartidas... proyecto con un líder y un grupo... horizonte que te enganche... hacer las cosas bien... intercomunicación...
Teniendo en cuenta todos estos factores se puede desarrollar un conocimiento compartido y experimentado, aplicable a más proyectos y que permita dar a los demás.
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